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El mexicano que ganó el premio de arquitectura más prestigioso del mundo

Influenciado por los colores y texturas de la arquitectura rural mexicana, este arquitecto logró posicionarse como uno de los más importantes de su época. El 3 de Julio de 1980 fue condecorado con el Premio Pritzker, el reconocimiento de mayor prestigio internacional y el principal galardón concedido para honrar a un arquitecto en el mundo. Descubre por qué

Barragán nació el 9 de marzo de 1903 en una familia de clase media de Jalisco. Según él mismo, de pequeño pasaba sus vacaciones en una pequeña hacienda familiar ubicada en el mismo estado de su nacimiento. La experiencia infantil de esas estancias en el campo, en el entorno rural mexicano tuvo un gran impacto ¿ en su creación artística, dando como resultado la «definición de un estilo mexicano universal».

Entre la ingeniería y la arquitectura

El jalisciense estudió Ingeniería Civil en la Escuela Libre de Ingeniería de Guadalajara y simultáneamente estudiaba los cursos de arquitectura para obtener su título. Su interés por la arquitectura, según afirmaba él mismo, había nacido fundamentalmente de la influencia Agustín Basave, uno de sus maestros. Un par de años después viajó por diferentes regiones de Europa, en donde conoció a diversos arquitectos de talla internacional. Incluso tuvo la oportunidad de conocer de cerca la obra de Le Corbusier, considerado uno de los más claros exponentes de la arquitectura moderna.

Asimismo, durante su viaje se encontró con las culturas mediterráneas, tanto europeas como musulmanas, las cuales influyeron en su arquitectura. En especial se inspiró de las ciudades mediterráneas, de su jardinería y el uso expresivo del agua. Desde entonces conservó su interés por la arquitectura del paisaje.

Obra y reconocimientos

Durante muchos años, Barragán se dedicó a diseñas complejos mobiliarios y casas de reconocidos personajes en México. Siempre siendo fiel a su estilo derivado de las influencias de la arquitectura mediterránea y la mexicana. Su primera obra fue la remodelación de la casa de Emiliano Robles León, notable abogado tapatío, y cuya casa se situaba en la esquina de las calles Pavo y Madero, en pleno centro de la ciudad de Guadalajara. Al abogado le encantó el estilo de Barragán y así le encomendó diferentes construcciones. Poco a poco, Luis Barragán comenzó a ganar fama y continuó un tiempo en ese negocio.

Entre otros proyectos, desarrolló el proyecto total de planificación y urbanismo para la firma Jardines del Pedregal de San Ángel. Ahí diseño varios jardines y obras ornamentales e incluso estableció normas de construcción a fin de crear un ambiente armónico en términos arquitectónicos y evitar destruir la belleza del paisaje. Asimismo, llevó a cabo la reconstrucción del convento de las Capuchinas en Tlalpan, Ciudad de México.

Entre las obras favoritas destacan Cuadra San Cristóbal y Casa Gilardi.

Gracias a su peculiar estilo recibió diversos reconocimientos. En 1976, el Museo de Arte Moderno de Nueva York presentó la primera exposición sobre su obra y publicó el libro-catálogo de Emilio Ambasz. Esto le valió una gran fama internacional. En ese mismo año, recibió el  Premio Nacional de Ciencias y Artes en México.

Finalmente, en 1980 recibió el Premio Pritzker, convirtiéndose en el primer latinoamericano y el único mexicano en ganarlo. De hecho, el premio había sido creado apenas dos años atrás. Años más tarde, en Guadalajara, recibió el Premio Jalisco. Y dos años después fue galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura.

La casa estudio Luis Barragán

Entre otras obras, la casa Luis Barragán es una de las creaciones favoritas del arquitecto. Ubicada en el barrio de Tacubaya, Ciudad de México, fue construida entre 1947 y 1948. La idea fue crear una fachada que pudiera pasar casi desapercibida en el exterior. Esta casa es un juego de emociones y colores muy vivos como el amarillo, el azul y el rosa mexicano.

La fachada de la casa fue diseñada de tal forma que pasara desapercibida. De hecho, se alinea con la calle obedeciendo al gesto de las demás construcciones vecinas. Por dentro está llena de una atmósfera contemporánea con toques mexicanos. Además, destacan los jardines y la iluminación del lugar. Barragán intentó darle al diseño un toque personal, dividiendo su planta en espacios muy diversos. Pero con una lógica que integra cada una de sus partes.

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genio Barragán

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