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Flores Amarillas: Si te las regalaron descubre sus significados

El mundo es un lienzo pintado por el pincel de la naturaleza y las flores amarillas son esos trazos de luz que irradian alegría y misterio. En México, más específicamente, ha surgido con la fuerza de una moda atemporal, esta tradición de regalar flores de esta tonalidad en fechas específicas: el 21 de marzo y el 21 de septiembre. Como si quisieran competir con el sol, las flores amarillas se han convertido en emisarias de mensajes cifrados en sus pétalos.

En esta oda a la flora, vamos más allá de la simple admiración estética y nos aventuramos en un jardín de curiosidades. Exploraremos no solo de dónde viene esta radiante tradición sino también qué musas amarillas podrían ser las protagonistas perfectas para expresar un sinfín de sentimientos. Porque si Shakespeare hubiera sido jardinero, también habría encontrado en ellas metáforas para sus obras.

¿De Dónde Surge la Idea de Regalar Flores Amarillas?

Bouquet de flores amarillas
La respuesta es un mosaico cultural tan variado como una pradera silvestre. Algunos cuentan que ofrecer flores amarillas proviene de una práctica ancestral relacionada con la llegada de la primavera, mientras que otros narran que se asocia con el equinoccio de otoño. Más allá de la raíz histórica, lo cierto es que en la actualidad este gesto inunda redes sociales con hashtags que sugieren la llegada de un nuevo ciclo, sea el despertar de la primavera o el abrazo nostálgico del otoño.
Pero, ¿21 de marzo o 21 de septiembre? Como en el caso de los pantalones acampanados, que regresan cada ciertos años reinventándose, estas dos fechas parecen alternarse en el favoritismo popular. Quizás sea que la primavera y el otoño comparten esa dualidad de cambios, de renovación y despedida. O tal vez sea el efecto de una masa que, como las aves migratorias, actúa movida por un instinto compartido de celebrar el cambio con un bouquet en mano.

El Lenguaje Amarillo de 10 Flores y su Significado

La paleta de amarillos va desde el limón zapotero hasta el dorado de un atardecer en Teotihuacán. A continuación, presentamos una galería botánica de diez flores que, con su destello, han engalanado desde balcones melancólicos hasta románticos encuentros.
  1. Girasol (Helianthus annuus):
El girasol, gran imitador solar, simboliza la adoración y la lealtad. Un digno representante de los amores fieles que giran en torno a la luz de un otro.
  1. Margarita amarilla (Leucanthemum vulgare):
La margarita, ese lienzo para "me quiere, no me quiere", en su versión amarilla, es mensajera de optimismo y amistad sincera.
  1. Caléndula (Calendula officinalis):
La caléndula es más que una cara bonita; conocida por sus propiedades medicinales, es un símbolo de consuelo y recuperación.
  1. Narciso amarillo (Narcissus):
En la mitología, Narciso se enamoró de su reflejo hasta perecer. Pero lejos de la vanidad, el narciso amarillo habla de nuevos comienzos.
  1. Rosa amarilla:
Aléjense, malentendidos; la rosa amarilla es declaración de afecto y un abrazo entre amigos.
  1. Tulipán amarillo:

Si el amor fuese un lienzo de Van Gogh, el tulipán amarillo sería su pincelada de luz solar, simbolizando la alegría desbordante.
  1. Gladiola amarilla:
Como gladiadores de la naturaleza, estos gladiolos expresan fortaleza de carácter y ofrecen un reconocimiento a la integridad.
  1. Freesia amarilla:
En el lenguaje secreto de las flores, la freesia amarilla susurra inocencia y pensamientos reflexivos.
  1. Crisantemo amarillo:

Un crisantemo no solo adorna altares en Día de Muertos. En su tonalidad amarilla, es un grito silencioso de alegría y vitalidad.
  1. Begonia amarilla:
La begonia, en su abrigo amarillo, advierte de la necesidad de cautela pero también regocija con su calidez.
Cada una de estas flores, como las notas de un vinilo de The Beatles, tiene su propia frecuencia. Regalar un ramillete amarillo es como componer una canción sin palabras pero con un mensaje claro que ilumina el alma.

Un hermoso regalo: flores

La tradición de regalar flores amarillas, ya sea en marzo o septiembre, es más que una moda pasajera. Es la humanidad expresando transiciones, celebrando la luz y sombra de la vida a través de la botánica. La próxima vez que consideres regalar flores amarillas, recuerda que estás siendo parte de una sinfonía de sucesos cósmicos y terrenales, un eco de la historia que viaja a través de cada pétalo.
A nuestros queridos amantes de la jardinería, novios, novias y floristas, ahora tienen un repertorio amarillo para regar sonrisas o decorar historias. Puede que las modas cambien al ritmo de Lo que el viento a Juárez, pero la esencia de una flor y su color, es eterna. ¡A sembrar luz!
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